Grado 11 de visita en la Biblioteca Pública Piloto: un viaje por la memoria de Medellín
- DIEGO FERNANDO JIMENEZ
- 14 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 21 horas
El pasado 19 de junio, los grupos del grado 11 de nuestra media técnica realizaron la visita que ya se ha convertido en una tradición anual: un recorrido por la Biblioteca Pública Piloto (BBP) de Medellín para América Latina, ese lugar del barrio Carlos E. Restrepo donde la ciudad guarda buena parte de su memoria.

Una historia sorprendente: la biblioteca que fue un experimento mundial
Lo primero que descubrieron nuestros estudiantes es que "La Piloto" no se llama así por casualidad. Después de la Segunda Guerra Mundial, la UNESCO se propuso crear bibliotecas públicas "piloto" en distintos continentes, es decir, proyectos modelo que sirvieran de ejemplo para fundar nuevas bibliotecas en países con altos niveles de analfabetismo. La primera se creó en Nueva Delhi (India) en 1951, y la segunda fue la nuestra: el acuerdo entre la UNESCO y el Gobierno de Colombia se firmó en París el 10 de noviembre de 1952, y la biblioteca abrió sus puertas al público el 24 de octubre de 1954.

Lo más asombroso es que, de aquel ambicioso plan mundial, la de Medellín es una de las poquísimas bibliotecas piloto que se conservan y siguen funcionando, y con los años se convirtió en referente para toda América Latina: de su ejemplo nacieron muchas otras bibliotecas del país e incluso el actual Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Pensar que un "experimento" de hace más de 70 años terminó transformando la vida cultural de toda una ciudad fue una de las grandes lecciones del día.
Medellín cuando apenas comenzaba

Código de referencia: BPP-F-066-0657
Autor
Fondo, Colección o Serie
Fondo Digar
1954-03-03
Tomado de: https://bibliotecapiloto.gov.co/archivo-fotografico (Ingresa aquí al archivo fotográfico de la BBP)
Durante el recorrido, los estudiantes pudieron apreciar fotografías antiguas del Archivo Fotográfico de la biblioteca, uno de los más importantes del país, que muestran una Medellín que apenas estaba empezando a crecer. Resultó impactante ver que, cuando la biblioteca se construyó, a su alrededor todavía había potreros: donde hoy hay avenidas, edificios y barrios enteros, antes había pastizales y campo abierto. Estas imágenes permitieron a los jóvenes dimensionar la velocidad con la que se transformó nuestra ciudad en apenas unas décadas.
Cámara de las Maravillas: la historia de la fotografía

Otro de los momentos más llamativos fue la visita al proyecto de museo Cámara de las Maravillas, donde los estudiantes conocieron cámaras fotográficas antiguas y recorrieron la historia de la fotografía en Colombia y especialmente en Medellín. Ver de cerca esos aparatos con los que se capturaron las primeras imágenes de la ciudad fue toda una experiencia, sobre todo para una generación acostumbrada a llevar una cámara en el bolsillo.
La sala audiovisual: donde el sonido también es patrimonio
En la sala audiovisual, los guías nos hablaron de las conferencias y actividades culturales que allí se realizan constantemente, y de un tema que despertó mucha curiosidad: cómo se preservan los vinilos y otros materiales sonoros para que las futuras generaciones puedan seguir escuchándolos. Aprendimos que la memoria de una ciudad no está solamente en los libros y las fotografías, sino también en su música y sus sonidos.

Metal Medallo: la ciudad contada desde su música

Para cerrar el recorrido, visitamos una de las exposiciones que se encuentran en la entrada de la biblioteca: Metal Medallo, una muestra que recorre los años más intensos del metal en Medellín, entre 1983 y 1993. Fueron también los años más convulsos y violentos de la ciudad, y esa realidad se tradujo en un sonido propio y singular que marcó a toda una generación de jóvenes. La exposición estará abierta hasta la última semana de julio, con entrada libre, así que invitamos a toda la comunidad educativa a visitarla.
Una experiencia para repetir
Salidas como esta nos recuerdan que la ciudad es también un aula: sus bibliotecas, sus archivos y sus exposiciones guardan historias que no caben en un tablero. Agradecemos a la Biblioteca Pública Piloto por recibirnos un año más, y a nuestros estudiantes de grado 11 por su interés, su respeto y sus buenas preguntas durante todo el recorrido.
¿Aún no conoces La Piloto? Queda en el barrio Carlos E. Restrepo y la entrada es libre. Vale la pena.
